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  • Paula Barouh

SER SOLISTA, parte I

Un día del año 2006 decidí ser solista y, con ello, dejar de lado todas las actividades

mediáticas, en las que estuve los 3 años anteriores. En algún momento quise tener esta presencia en medios. Pienso que fue una herencia de mi pasada fugaz por la carrera de Periodismo, en la que me decepcioné profundamente.

Esto me generó una urgencia de "hacer Periodismo" a mi modo, pero una vez que llené estas necesidades, lo esencial era la música. Esta fue siempre mi primera herramienta y curiosamente, la última en explotar.


Foto promocional Convulsion por Underesu, 2007

En Noviembre de ese año, terminé el demo de Convulsion, que se convertiría en el primer single del proyecto Barouh, aún no oficializado para entonces. Hasta el momento sólo había hecho una canción: Frío (que se incluiría más adelante en mi primer disco). No sabía mucho sobre componer o hacer música en general. Lo poco que sabía de teclado me ayudaba a trazar ideas de acompañamiento, a las melodías que siempre estaban en mi cabeza. Tenía ya muchas canciones "en melodía", pero sin nada que las acompañara, lo que suele ser común en cantantes que no tocan "realmente" un instrumento. Este era un problema que siempre me hizo mirar la composición como algo lejano, hasta que hice Frío.


A la vez, recién aprendía a usar Reason y pocos meses antes había adquirido mi primer controlador midi. La electrónica apareció en mi vida en el momento indicado, como una solución para poder, finalmente, hacer mis propias canciones o trabajar ideas.

La primera maqueta de Convulsion era muy rudimentaria, pero se entendía la intención. Aunque hoy la escuche y me parezca hasta chistosa, para mí significaba todo en ese momento. Una nueva etapa, donde por fin explotaría una habilidad que ni siquiera estaba muy segura si tenía, pero quería a toda costa intentar.


Todo este proceso me llevó a entender la importancia de encontrar un soporte donde plasmar ideas, si no se domina un instrumento. Siempre va a ahorrar tiempo el tener nociones de alguno y lo recomiendo a todo aquel que quiera componer sus canciones. Pero si no es el caso y existe la necesidad de querer crear, recomiendo la tecnología.

Comprar un teclado midi y anclarlo a algún software como Reason o Ableton live, que otorgue herramientas básicas para armar canciones, es el camino que me ayudó a crearlas. En el proceso de componer con software, recomiendo paralelamente tomar clases de algún instrumento, algo que podría ser más lento, pero que será de mucha utilidad en el tramo final de este proceso, cuando queden las ideas definitivas.


Mi plan inicial era hacer 1 single con Videoclip, y ver qué pasaba. No estaba, siquiera, la idea de hacer un disco. Mostré la maqueta sólo a mis amigos músicos más cercanos. Era una canción rara, el sonido del demo aún más, pero por alguna razón no les disgustó. No era nada parecido a lo que escuchaban, pero aun así lo encontraron interesante. Es probable que, si me hubiesen dicho "Esto es muy malo", habría seguido adelante igual con la idea. Algo me decía que por ahí estaba el camino.


Meses antes, Atari teenage Riot se había convertido en mi banda de cabecera. Un día estos alemanes que escuchaba en los 90´s, llegaron de vuelta a mi playlist, pero algo esta vez sonaba y se percibía distinto. De pronto sentí una identificación con el sonido y el mensaje. Los loops Drum&Bass que tenían algunas de sus canciones, fueron la clave para mí. Por ahí entré a esta dimensión de rabia y oscuridad electrónica. Nunca antes este género me pareció tan amplio; tan fusionable.


Estuve dando vueltas con el demo un par de meses hasta dar con un productor que entendiera esta idea y le pudiese dar vida. Hable con varios, pero de pronto la figura de José Tomás Palma, aparece en el mapa. No recuerdo con exactitud cómo nos conocimos, pero de pronto se hizo presente y empezamos a trabajar esta idea. Recuerdo haberle dicho una tarde en su estudio de Graneros, "Pon una base drum&bass, yo voy a decir un texto encima". Esto se grabó en el acto y se convirtió en la versión preliminar de Convulsion, que tuvo muchas mezclas finales distintas. Me atrevería a decir que hubo unas 6 o más versiones de la mezcla, hoy perdidas en el tiempo o algún antiguo disco duro.


Mi relación con el productor fue, en general, bastante buena, pero a veces no tanto. El tener ambos un carácter fuerte y querer ejercer nuestra voluntad en el proceso, a veces no de buena forma, produjo varias desavenencias. Pero en otros momentos hubo total entendimiento y una gratificante sensación de "ir remando para el mismo lado".


Esta era mi primera experiencia trabajando con un productor, por lo que aprendí bastante. Pero, por otro lado, noté que me faltaban conocimientos técnicos, lenguaje musical, entre otras muchas cosas, para poder expresar claramente mis ideas. Muchas de las desavenencias con José Tomás, surgieron por no saber explicar bien lo que quería.


Esto me llevó a entender la segunda gran lección de este proceso: Es necesario saber nociones técnicas y de lenguaje musical mínimas, para poder plantear bien las ideas, al momento de trabajar con un productor.


El productor musical, salvo algunas excepciones "casi milagrosas", no predice o entiende a cabalidad lo que uno tiene en la cabeza, si no lo sabemos explicar bien. El no saber cómo darse a entender, puede llegar a ser un dolor de cabeza tanto para el productor como para uno. Si a esto le sumamos el que alguna de las partes, tenga escasa paciencia o mal carácter, esta situación puede volverse insostenible. Muchas veces estos mismos hechos pueden incidir en un deficiente resultado final.


Debemos tener muy claro lo que buscamos sonora/conceptualmente en nuestra música y con ello, ser capaces de transmitir la idea correctamente, de lo contrario, la instancia de recurrir a un productor puede no ser bien aprovechada o, de plano, convertirse en una pesadilla.


En el caso de Convulsion, el resultado fue positivo, porque pese a mi desconocimiento en muchas áreas, se logró llegar a un consenso. La canción quedó exactamente como la había visualizado en un principio: una saturación general en la mezcla que la hacía sucia, imperfecta, oscura y una voz sugerente que guiaba la experiencia.


En mayo del 2007 fue lanzada la canción en Myspace y el VideoClip, de alta factura para esa época, fue estrenado 2 meses después, consolidando la propuesta. El video produjo impacto, alta respuesta de la gente y buenos comentarios. Pero, al mismo tiempo, sentía que muchos no entendieron lo que estaba proponiendo y no podría culparlos. Era algo diferente y un tanto difícil de digerir para quien nunca había escuchado música de ese estilo. Hoy pienso, si acaso yo misma dimensionaba en realidad, lo que estaba proyectando artísticamente con este trabajo.


La primera etapa del proyecto estaba cumplida, tal como lo había visualizado.

Pero...que vendría después?


Continuará...




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© 2019 Paula Barouh

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