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  • Paula Barouh

Filtrar la crítica

Actualizado: 1 de may de 2018



Desde que comencé mi vida artística y, lo que hacía, empezó a ser más visible, me vi enfrentada a recibir mucha crítica de gente a mi alrededor, muchos de ellos colegas. Estas personas casi siempre aludían a una falla personal o algún detalle que debía cambiar. Casi todo lo que me decían apuntaba a que debía modificar lo que decía, vestirme de otra manera, que cantaba de manera tan poco original, muy afinada o muy imprecisa (sí, recibí ambos comentarios en distintos contextos, cantando lo mismo) y posteriormente, que debía hacer otro estilo de música, lo que se traducía en discursos refritos como "haz algo más pop, para que suene en la radio", "debería ser más raro aún, para que pegue", "deberías sonar más como....".


Mi pasada por la TV, fue una máquina de enjuiciamiento diario. De pronto me vi con mucha gente encima que, por alguna razón, se sentía con derecho a objetarme todo tipo de cosas, algunas de forma muy negativa. No había mucho de rescatable en lo que hacía en ese programa, según estas personas: Era torpe, me equivocaba en lo que decía, se me olvidaban las cosas, me peinaba mal, esa ropa no me quedaba bien etc. Nadie podía rescatar algo positivo.


Por mucho tiempo, estas opiniones ejercieron en mí, una gran influencia en todas las áreas. Esta exposición repentina y juicio constante, me provocaron miedo a mostrar obras que había hecho (sobretodo escritas), a Cantar en público incluso en situaciones informales con amigos, entre otras cosas.


Deteniéndome en mi paso por la TV, la verdad es que yo buscaba ser una especie de anti-conductora. Alguien que se permitía la equivocación, que con ello se acercaba a la gente, sin tantas máscaras. Finalmente me transformé en eso. Seguí adelante con lo que sentía. Si bien al equipo realizador jamás les convenció este rol y muchas veces me tenía que tragar sus caras de desaprobación, la respuesta de quienes veían el programa, fue siempre muy positiva, alentadora y cercana. A pesar de la inseguridad constante de no saber si estaba tomando las decisiones correctas, temer a equivocarme (y con ello más me equivocaba) y trabajar con un equipo que no estaba 100% de mi lado, finalmente fueron los espectadores, los que mandaban mails y llamaban al estudio, los que me dieron la aprobación final.


Con respecto a Cantar es curioso que, siendo algo que me acompañó desde el día uno y siempre quise hacer por sobretodo, haya sido lo que quizás más me han criticado, a lo largo de mi carrera. El programa de TV aportó su cuota en esto debido a las presentaciones musicales que hacíamos los conductores dentro de éste, un poco obligadas y a merced de lo que saliera. Salvo algunas excepciones, muchas de ellas las desafiné, casi por completo. La inseguridad total sumada al poco control de la voz que tenía en ese momento, resultaron en performances que no mostraban en absoluto lo que podía hacer vocalmente. Pese a la poca técnica, tenía mucho mejor voz de la que era capaz de mostrar en ese programa. Lo sabía pero no lograba demostrarlo. Aun así, seguí intentándolo. Por cada intento, aparecía gente que me sugería mejorar; otros me dijeron que me dedicara a otra cosa. Parecía no poder salir del auto sabotaje que me impedía poder Cantar como realmente lo hacía. Hubiese sido el momento para abandonar esta idea y seguir otro camino.


Pero pasó un hecho que realmente me puso a prueba. Un productor norteamericano, de paso en Chile para producir unas bandas, me dijo directamente que "no cantaba nada". Según recuerdo, el tipo en cuestión me dijo algo como "debes hacer algo respecto a tu voz, porque es realmente mala".

Aquel productor si bien no era tan reconocido, había tenido al menos 2 hitos importantes en su carrera que le hicieron su trayectoria. Alguien que, con ese historial, venía y me aconsejaba, debía estar diciéndome la verdad.


Esto me hizo pensar que, a lo mejor, sí necesitaba más trabajo. Pudo ser la instancia definitiva para desechar la idea de Cantar por completo, pero en vez de eso, solo pensé en que necesitaba estudiar más. Al año siguiente me inscribí en el programa vespertino de la Universidad de Chile para estudiar Canto Lírico y Composición para poder mejorar en todo aspecto posible. Al comentarle esto al productor, me dijo "y para qué vas a estudiar", "tu ya no deberías estudiar...es necesario?", "de que te va a servir?". Todo su discurso apuntaba a que esto era una pérdida de tiempo e incluso de dinero. Casi como que debía aceptar mi destino de ser una mala cantante y vivir con eso.


Fue esta experiencia la que me hizo reflexionar lo siguiente: La crítica sólo es constructiva, si rescata también lo positivo y apunta a una mejora real en la persona, no a su desmedro.


Según este productor, era una mala cantante por defecto, por lo tanto no podía hacer nada al respecto, ya que era una pérdida de tiempo y dinero. Entrar a estudiar, no tenía sentido.


Creo que nunca tuve más claro mi camino que en ese momento. Él no estaba en lo correcto. No lo sentía así e iba a probarlo. Ni por un segundo, pensé en no entrar a la Universidad.

Siempre es bueno conocer opiniones objetivas sobre nuestro trabajo. Todas nos ayudan a crecer, a mejorar nuestras propuestas. Cuando esa crítica, no es capaz de rescatar lo positivo en lo "mejorable" de algún proyecto o propuesta, da para pensar si la persona en cuestión, no estará lanzando dardos de negatividad personal en sus comentarios. Es una delgada línea; difícil de establecer a veces.


Este filtro que pone en una balanza lo positivo frente a lo negativo me ha ayudado a entender mejor lo constructivo de los comentarios. A rescatar información realmente constructiva en las opiniones, que me ayude a mejorar.


Lo segundo que entendí de todo esto: El desarrollo y aprendizaje jamás serán una pérdida de tiempo.


Después de la Universidad, vinieron más estudios. Mejoré considerablemente mi técnica en 2 años y empecé a explorar con varios géneros musicales, entre ellos el Teatro Musical. Este estilo, me llevó a NY, dos años seguidos, a estudiar más a fondo sus recursos y posibilidades vocales.


En el último viaje a NY, durante el 2017, una noche vía Facebook me llega un mensaje. Era el mismo productor, que ahora reaparecía luego de años sin comunicación directa. El mensaje era para decirme que había visto muchos de los videos que venía posteando hace semanas, donde aparecía cantando en NY. Me decía que no podía creer lo mucho que había avanzado en estos años, de haber conocido a una "Shitty singer from South America" (como decir una cantante mediocre de Sudamérica) que ahora podía hacer repertorio de Broadway y era una cantante de verdad.


Jamás contesté ese mensaje. No era necesario.

Tampoco lo es hablar de las lecciones aprendidas.

Pero, sin duda, no puedo dejar de pensar y establecer esto...


La crítica debe tener un balance.

Lo que no se sabe, se aprende.

La intuición salva la vida...



Paula Barouh





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© 2019 Paula Barouh

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